Internadando

(12 de agosto 2002)

Despues de un largo rato de divagar acerca de este fenomeno que estoy descubriendo (blog) atino a recordar mis primeros pasos en esto de publicar en la web y de repente me encuentro dos años atras utilizando el mail por primera vez. Todo un hallazgo. Luego descubri el hosting gratuito y meti mi primer pagina personal. Era ZonaLiteraria. Alli publique las porquerias que escribi en mi adolescencia y ademas ofreci espacio para otros escritores pedorros como yo que no encontraban su lugar en el mundo literario serio. Con el tiempo se fue poniendo pesado por la cantidad de trabajos que la gente queria publicar y las traducciones que me pedian (tambien hacia traducciones de canciones en ingles gratis), asi que deje el negocio literario. Ja!

Lo que me lleva al presente de ahora mismo, hoy, ya. Me dedico un largo rato a husmear en otros blogs para sacar ideas y descubro que al final seguimos haciendo lo mismo. Otras herramientas, otros escenarios, pero basicamente seguimos siendo nada mas que un puñado de islas tratando de construir puentes en el agua, que nos unan. Seguimos tratando de hacer contacto.

Recuerdo los vaticinios de hace no muchos años acerca de la vida social del internauta y la verdad es que me siento bastante aliviado de que no se cumpliera todo ese tema de “internet=aislamiento=malísimo”

Je! Que se yo, por lo menos no dejamos de intentar ser Humanos.

aro72

12 de agosto 2002

Quisiera laburar en un lugar…

Fantaseo a diario con que trabajo en una oficina de una empresa de cosméticos de primera linea y en la oficina soy el único hombre y tengo muchas compañeras mujeres de diferentes edades pero todas modelos hermosas y curvilíneas que me tratan con mucha amabilidad, consideración y hasta cariño.

Hace varios años trabaje con un supervisor de deposito que me contó acerca de las bondades del clima laboral y la calidez humana del deposito de una empresa de cosméticos de primera linea que lo contrató por unos meses para organizar las existencias de los artículos almacenados; e hizo especial hincapié en la calidad del personal femenino. Su descripción precisa fue: “eran todas modelos”. También menciono la amabilidad con que lo trataban y lo cómodo que lo hicieron sentir, y que trabajaba sin presión y que administraba su tiempo con libertad. En fin. Un trabajo de ensueño.
Cuando termino con el trabajo por el que lo contrataron suplico para quedarse, pero nunca mas pudo volver, y la anécdota del buen lugar para trabajar se convirtió en leyenda y calo hondo en mi pecho como el anhelo por una promesa incumplida de una vida mejor…

Y mientras tanto sigo acá, espantando cucarachas, poniendo mi mejor cara de naipe español para mimetizarme con el mobiliario de otra empresa de logística, almacenamiento y transporte donde somos mayoría de tipos que no dejan de chicanearse sin sentido por el color de una camiseta.

Un compañero me diría: -Si no te gusta dónde estás movéte. No sos una planta.

Pero la fiaca y la costumbre siempre me pudieron, así que…

Fin de semana largo del Sábado 16 de noviembre al Lunes 18

Si me pongo a pensar en lo raro de toda esta situación me da un ataque de caspa. Parece sacado de un universo paralelo.

Expliquemos:

Estoy en la casa de mi suegro en Mar del Tuyú para pasar un fin de semana largo con mi señora y cinco o seis ex compañeros de su escuela primaria con sus parejas respectivas.
Ex Compañeros de la Escuela Primaria de mi esposa?
Si. Mi mujer es así. Se puede enganchar en salidas tipo caídas al vacío con desconocidos y llevarlos a la casa de su padre.
Trato de razonarlo o me hago el boludo que todo esto es muy normal?

Vamos a ver.

Un par de ellos siguieron en contacto desde siempre y viven cerca así que en cuanto las redes sociales y la cercanía los puso en contacto con otros nuevamente empezaron a reunirse y surgieron más salidas y reuniones. Mi señora fue de las últimas en ser reclutada y me arrastró al abismo como de costumbre.
Ella sabe bien que mi nivel de saturación de contacto humano es frágil pero aún así se lo tuve que aclarar. No voy a querer acompañarla a todas sus reuniones.
Me incluyeron en un grupo de WhatsApp con los integrantes del viaje y los varones me agregaron al grupo de los tipos dónde nos pasamos videos de documentales y cosas así.

Este es un caso especial. Estuve muy cerca de no venir porque ella sin consultarme dio por hecho que yo la acompañaba. Y la verdad que no me cierran muchas cosas de este grupo. Me resulta poco creíble que se lleven taaaaan bien. Estoy siempre esperando que nos caigan con una sorpresa tipo secta satánica por ejemplo, o que sean extraterrestres y abduzcan a mi suegro para ver de qué está hecho, ahora que estamos acá. No sé. Algo huele mal. Y no podía dejar que se fuera sola mí señora sin supervisión con toda esta manga de gente sospechosamente buena que conocimos hace unos meses.

Así que con todo, allá vamos.

Sábado:
Viaje salida a la madrugada desde Villa Ballester a Mar del Tuyú. Nublado y promesa de lluvia todo el finde.
Llegué del lab, cené, me bañe y despedida con mi señora esposa.
Esta gente se lleva bien y tiene una onda especial a pesar de ser todos muy distintos, así que la convivencia parece que será de lo más enriquecedora.
Mi suegro nos agasajo con un asado tremendo. Hubo vino, cerveza y una picada previa que parecía demasiado y termino funcionando perfecto.
Siesta yo solo. El resto se fue a la playa.
A la tarde fui a la playa y nos ahuyentó una llovizna.
Cenamos empanadas y picamos la carne que quedó del mediodía.
Para mañana al mediodía comemos en La Riojana. Me voy a levantar tipo 8 para ir a caminar con mi mujer solos, espero.
Por ahora todo bien.

Domingo:
Me desperté con despertador a las 8 y ya estaban casi todos levantados. Muy raro…

Fuimos a la playa, no caminamos, pasamos toda la mañana con muy buen clima y sol. Me di un chapuzón y tipo 11 volvimos para preparar el almuerzo en La Riojana. Morfamos como descosidos, hicimos mucho ruido, volvimos y dormimos algo de siesta. A las 5 volvimos a la playa obligados por los más ansiosos. La tarde estuvo fresca pero tranquila. No hay tanta gente como en temporada y eso se agradece. Tipo 18 fuimos al Coto y compramos para hacer una paella. Un despelote. Comimos y se pusieron a jugar al truco. Llovió y paró y algunos se fueron a pescar a la playa.
Me vine a acostar. Los escucho desde acá truqueando. Bueno en realidad no. Escucho música con los auriculares.
Mañana nos vamos a la tarde con la misma gente que vinimos pero algunos se van temprano.

Se siguen desenvolviendo dentro de parámetros normales.
Veremos.

Lunes:

Me levanté a las 8:45 y me prepare para ir a caminar. Había un par despiertos ya. Raaaaaro.

Tome unos mates con facturas y salí a caminar solo por la playa. A las 10:20 masomenos estuve de vuelta y mi señora salió a mi encuentro una cuadra antes de llegar.
Varios ya se preparaban para irse. Hicimos playa con algunos hasta las 12:00, hubo chapuzón, volvimos y almorzamos fiambre.
Celebramos 2 cumpleaños que habían quedado pendientes la noche anterior y saludamos otra tanda de gente. Siesta hasta que el perrito hdp se puso a “taladrar”. Limpiamos un toque, ducha y zarpamos con el último coche cerca de las 17:00.
Ya en el último tramo de viaje llegaremos tipo 23:40 según el sr Google. Nos dejan en casa.

Epílogo:
Antes de llegar a casa ya puedo evaluar un saldo positivo y algunas dudas resueltas.
Resulta que no se llevan taaaaan bien. Digamos que al final todos llegamos a algún tipo de acuerdo pero como toda convivencia se va ajustando con el tiempo.
Está fue una experiencia piloto porque es la primera salida del grupo casi completo con estadía y convivencia en un solo lugar. En líneas generales todos la pasamos muy bien pero supongo que después de esta salida varios se replantearan una segunda.

En síntesis:

Al final no resultaron ser alienígenas abductores de jubilados ni una secta pagana, por ahora.
Por ahora.
Habrá que estar atento.

Nadie se visualiza matando una vaquita de San Antonio

De chiquito asociamos a las Mariquitas y Vaquitas de San Antonio con la buena suerte. Se nos enseña así.
Ayer en el tren sentado al lado mío del lado de la ventanilla un pibe dormía y una Vaquita le caminaba por el dorso de la mano. Imaginé al pibe metiéndole un manotazo mientras despertaba y luego descubriendo su accidental asesinato.
Estas cositas resultaron ser los bichos más buena onda con las abejas que si no tuvieran aguijón suicida serían mí animalito preferido. Todos los escarabajitos de ese tamaño se alimentan de pulgones y otras pestes de las plantas, así que a cuidarlas que son una masa.
Entonces para mi sorpresa cuando el bichito empezó a caminarle por los pelitos de la muñeca, se despertó y miró su mano. Se puso de pie, extendió su brazo fuera del vagón por la ventanilla y lo sacudió liberando al animal.
En efecto tenemos consciencia ecológica o una fuerte superstición. No importa cual fuera el caso, el bicho es amigo.

La interacción humana está sobrevalorada

De chico nunca tuve amigos imaginarios. Eso era cosa de niño de película yanki. Cómo la casa club en el patio, o el día de San Valentín, o la disección de la rana! Quién carajo tuvo que hacer eso en la primaria? Una pelotudez. Yo cazaba ranas en el campito que se inundaba al costado del barrio, las mataba, limpiaba y hacía a la plancha.
Tuve un Chewbacca y un R2D2, y más tarde otras figuras de acción más baratitas pero del mismo tamaño para que pudieran interactuar.
Me fascinaban los soldaditos y ahorraba en galletitas, tutucas y palitos salados para comprarme una bolsa de soldaditos en el kiosco.
Aún así no iban a la guerra. Permanecían en campamentos o salían en grupos de expedición a entablar relaciones diplomáticas con otros poblados. En el espacio también. No jugaba a Starwars con Chewbacca de capitán. Era más bien Star Trek aunque todavía no lo asociara. Explorar y hacer amigos interestelares. Resolver problemas con inteligencia en lugar de fuerza.
Que pavada eso de los amigos imaginarios.
En cambio de grande sí empecé a tener amigas imaginarias…

Desencaje

Hoy en el tren me pareció ver a un ex compañero de la primaria. Medio boludón, medio bestia, medio payaso, medio pesado. E imaginé el encuentro como: -Hey, te acordás ese cumpleaños mío que después en la escuela te pregunté si la habías pasado bien y me dijiste: -No, un embole.
Y yo: -Nooooo! Que pelotuuuuu! Jajajajja!
Yo no era jodido. Denserio! No tuve mala intención. La verdad es que en toda mí vida escolar insistí en participar de cuanta reunión o salida de compañeritos se organizaba, pero en realidad nunca la pasé bien bien. Tuve siempre esa sensación de no encajar en ningún lugar. Como que lo pasaba mejor conmigo mismo y veía como sobrevalorada la interacción humana. Aún así, la necesitaba, en pequeñas dosis, por lapsos cortos y tampoco toda la gente al mismo tiempo.
Bueno, está bien. Soy un jodido.

Sintetizando

Sincerando mejor dicho.

Mirando un toque con el espíritu de autosabotaje crítico que me caracteriza, puedo notar algunas constantes que me dejan reflexionando acerca del verdadero sentido que van tomando mis publicaciones.

Ya en mis perfiles de página de escritor en FB e IG modifique la categoría o el tema de pagina de “Escritor” a “Escritor de transporte público” que viene siendo un acto de sinceramiento con la humanidad y conmigo mismo, vió.

Vendría a ser un autor lleno de buenas intenciones, ideas a medio comenzar y lejos de terminar. Falto de constancia y ni hablar del hábito de la escritura o el oficio de escritor.

Entonces, en lugar de tratar de forzar una situación, poner las expectativas muy altas y terminar decepcionado por lo vago que ya sé que soy, voy a seguir alimentando mi ego con pequeñas dosis de “boludeces chiquitas que se me ocurren y las escribo por ahí” y me voy a dar permiso para ser un mal escritor. Uno que escribe historias de mierda que parecen choreadas de series tipo Stranger Things.

Porque ahora que lo pienso, ésta reflexión nació de la impotencia de haber imaginado un par de historias que tienen algunos toques parecidos a esta serie, antes de que existiera, aunque sin finales felices, más Lovecraftianas si se me permite la comparación.

¡Que carajo!

¡Sí me permito la comparación!

Soy un autor de mierda que a veces inventa historias que ya parecen inventadas. Eso.

Y al que no le guste pues que se queje en los comments. Ahí va.

Dicho sea de paso, que bronca que me dan las historias (bien escritas) que me vienen robando descaradamente antes de que las escriba.

Dicen algunos pensadores que todas las ideas están siempre pululando en una especie de inconsciente universal, y que lo único que hacemos algunos es darles forma visible. Y después todos dicen “mirá, que capo” porque reconocen sin darse cuenta éso que ya estaba flotando por ahí, saltando de mente en mente.

Por vago llego tarde a la presentación de mis ideas y terminan en manos de otros.

En fin. La historia de mi vida.

La muerte, Bertolina, y la madre que me parió.

Un día falleció mi abuela por parte de padre.
Yo tendría unos 4 años y no entendía todavía eso del parentesco. Creía que los abuelos eran los tíos cuando se ponían viejitos. Tengo solo un vago recuerdo de esa abuela. La recuerdo menudita, muy flaca y con un rostro arrugadisimo. Hablaba muy bajito y con una voz aguda. Para entenderla había que acercarse y me daba mucho miedo.
Lo peor vino después.
Supongo que los miedos se superan solo para dejar entrar otros nuevos.

Mi mamá decía que aprendí a hablar y a caminar antes que el resto de los niños de mi edad. Casi que lo fanfarroneaba.
Cuenta que yo hablaba mucho, todo el tiempo y bien clarito.
Un día se hartó de escuchar mi vocecita taladrante y me dió un grito que me hizo callar casi para siempre. Bueno, yo no recuerdo nada de eso pero ella siempre cuenta que después de ese grito ya no volví a hablar igual.

De modo que gran parte de mi infancia la pasé observando el mundo en silencio y aprendí la mayoría de las cosas de un modo intuitivo, sin mucho preguntar. Registrando, analizando y sacando conclusiones. Vale decir que desde entonces no cambié mucho, que esa conducta se volvió mi forma de relacionarme con el mundo.
En fin, mis padres me llevaron al velorio. Fue un episodio doloroso que no terminaba de comprender. Recuerdo que me acerqué al cajón con mi papá de la mano y cuando estuve bien cerca extendí mi mano para tocarle una pierna y mi padre me retiró con suavidad antes de alcanzarla. Había tíos y primos igual que en las reuniones en casa de la tía Lela donde mi viejo tocaba la guitarra y cantaba Milongas, y Pecosbil, y la rana que cantaba debajo del agua, pero esta vez estaban todos llorando.

Entonces tuve que preguntar, porque a pesar de entender tantas cosas y haber hablado desde tan chiquito, ahí estaba la muerte y no la entendía.

¿Que cosa tan horrible le pudo pasar a la abuela que la tenían ahí en ese lugar espantoso con toda esa gente quebrada?

Y le pregunté a mí papá:

-¿Por qué están todos tristes?
-Porque se murió la abuelita y ya no va a estar más con nosotros.

-¿Por qué se murió la abuelita?

Desde aquel primer encuentro con la muerte desde tan chiquito, fui pasando por diferentes niveles de percepción del mundo y del rol cada vez más difuso que jugaba yo en esta pantomima del mundo y sus pelotudeces sociales.

Después fui el tercero lejos. Y digo lejos en años. Nací a los ocho años de mi hermano y nueve, casi diez de mi hermana. Así que mientras ellos rajaban de su adolescencia yo vivía una suerte de hijo único en casa con apatía, silencio y depresión. Pero no éramos mezquinos, nos repartimos por turnos entre mis viejos y yo. Así aprendí que la muerte era una opción. Mi vieja medicada o no siempre estaba depresiva, frustrada y resentida. Y bueno, por alguna razón desde chico asocié la seriedad y la angustia con madurez.

Entonces pasé toda mi juventud en una relación rara con la huesuda, de amor/odio condimentada con ese gran cagaso primario de mi más tierna infancia.

Costó un par de años de terapia desaprender todo esto y cuando fui papá ya no hubo más lugar ni tiempo en mi vida para pensar pelotudeces.

Pero,
-¿Por qué se murió la abuelita?

-Porque ya era muy viejita.
-Bueno, yo no quiero ser viejito.

No fue una expresión de deseo, fue un aviso. A mí no me iban a joder.

Como dicen que dijo James Dean: vive rápido, muere joven y deja un cadáver exquisito.

Yo ya me pasé del club de los 27 hace mucho y digamos que de exquisito ya me queda poco, así que no les queda otra que aguantarme.

Nos seguimos viendo.